Resulta que en Belgrano las personas se vuelven animales, y los animales, personas.
Volvía del super. Veo a un viejito con un perro de raza, porque también resulta que acá no hay perros de la calle.
El canino se detiene a defecar en medio de la vereda. Yo observo desde lejos, mientras me voy acercando.
El viejito saca un papel de su bolsillo. Y ahi pensé: "Qué bien este señor, qué buena actitud la de levantar la caca del piso!".
Pero imprevistamente, (y esto es lo que más me gusta de la vida), la mano con papel, cuyo trayecto yo imaginaba hacia la caquita pestilente, desvía su recorrido y se conecta directamente con el ano del animal.
Mi corazón se para. Mis sejotas se levantan. "QUÉ??????????? "
La mano con papel se refriega una y otra vez sobre ese agujero apestoso. El viejito está feliz.
Y así se fué, caminando con su crío, y el sorete en la vereda.
23 de abril de 2009
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