Hace muchos años, cuando tenía 16 o 17, me inventé un pasito de baile para celebrar los sabores exquisitos de algún bocado.
La secuencia es así: pruebo por ejemplo un bocado de "Imperial" (uno de mis postres favoritos que mi mamá me hacía para mi cumple). Cierro los ojos y bailo lentamente, generalmente con pasitos para los costados y para adelante. Y con cara de feliz.
Lo había dejado de hacer, creo que me daba pachorra pararme y bailar como ritual del buen sabor. Pero ahora lo volví a hacer. Me di cuenta que expresar mi amor por los sabores me hace muy bien.
Bailar los sabores es una linda combinación de cuerpo y sensaciones.
14 de marzo de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario